martes, 31 de marzo de 2015

Quince.

Estos últimos días han sido una locura de idas y venidas, en general. 
Y en lo particular de mis pestañas.
Tengo las manos suaves y la cara áspera. Y el humor merodeando entre ambos, sin saber a quién atacar primero.
Hoy ha hecho sol, como casi todos estos días. Pero a diferencia de los anteriores, hoy lo vi tras el cristal, suspirando por una brizna de aire fresco, en vez de volando sobre los haces de luz.
Llevo unos diez minutos en guerra con mis párpados, y se me ha hecho una eternidad, pero yo había venido a hablar de seis segundos. De las palabras que aquellos segundos contuvieron.
Recuerdo cuando me levanté el domingo por la mañana, con a penas cinco horillas de sueño a la espalda y medio pie ya en la calle. Recuerdo abrir el móvil, como todas las mañanas.
Recuerdo cómo se me paró el corazón. Durante seis segundo enteros.
Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. 
Y entonces empecé a llorar, mientras la sonrisa se me salía de la cara y se despatarraba de mala manera por la almohada,a mi lado, con lagrimillas ella también.
En principio, alguien podría pensar que son sólo palabras. Pero cualquiera que piense eso es sencillamente idiota, en principio y en final.
Esas palabras lo fueron todo. Lo son todo. Aún sigo aferrándome a ellas, y no creo que me suelte con facilidad.
Universo, karma, vida... Gracias. De corazón.

#100happydays

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