sábado, 25 de abril de 2015

Veinte.

Queridos mortales, siento comunicaros que os habéis perdido una de las mejores fiestas del mundo.
No fue un project X.
No había mega-Dj's.
No había miles de personas.
No había ningún famoso. 
No había piscina.
Había sólo la droga justa.
Y aún así fue una de las mejores fiestas del mundo.
Figuraos.
Y sin embargo, creo que lo más destacable de aquella noche fue su cara al ver todo aquello. Una mezcla de "no puede ser", con "joder", con "qué puto flipe". Más o menos. Y adornado con una sonrisa que no le cabía ni en la cara, ni en la habitación, ni en Madrid entera.

Queridos mortales, siento comunicaros que os habéis perdido la mejor Noche de los libros del mundo.
No compré ningún libro. 
No me encontré con ninguno de mis adorados autores.
No asistí a ninguno de esos recitales de poesía con jazz de fondo que tanto adoro.
Leí sólo lo justo.
Pero escribí(mos) uno de esos capítulos que parecen sacados de uno de esos libros
que de lo que te enamoran,
les propondrías matrimonio.
Sí, al libro.
Mirando las estrellas desde el césped, con Madrid a nuestros pies tras la barandilla, nos encontramos a Venus y decidimos que queríamos aprovechar las canciones, los segundos, la noche. 
"-¿Y esto? ¿Esto es aprovechar el tiempo?
-Esto vale más que casi nada. No. Esto vale más que casi todo. No. Esto vale casi más que casi todo.
-Estaba bien dicho a la segunda.
-Sí, ¿verdad? Bueno, pero me has entendido."
*Beso*.

Queridos mortales, os comunico que me siento la más mortal de todos vosotros. Que estoy escuchando a Sabina, y algo se me descoloca dentro. Que he leído mi vida a través de mis propios ojos, y no puedo evitar ver que han han pasado tantas cosas que todo ha cambiado. Yo he cambiado. Y no puedo arrepentirme menos del lugar al que he llegado. Que ha sido duro de cojones, pero casi todo lo que ha acontecido, ha sido necesario para mirar atrás desde aquí. Y al final lo he sobrevivido. Más que eso, he pasado de sobrevivir a... Vivir.
Y entre él y Sabina he tenido que ir por clínex. 

Me siento infinita, y no voy a dejarlo escapar.

PD: qué curioso que haya coincidido la veinteava entrada. Felicidades otra vez.

#100happydays

martes, 14 de abril de 2015

Diecinueve.

He estado escribiendo cada detalle de este sábado en una entrada que no me ha llegado a ninguna parte.
Así que ahora estoy escribiendo esto, porque creo que hubo tal cantidad de sentimientos que si nos acercamos a ellos con lupa, terminan por difuminarse hasta que dejan de ser nítidos, y se vuelven frustrantemente irreconocibles.
Sí, ya sé que frustrantemente no existe.
Lo que vengo a contaros es que hacía eones de un concierto de Thornskill. Y eones al cuadrado de una tarde en el Independance. Y que juntar ambos fue una explosión de vibraciones que me recorrieron desde la raíz de las pestañas hasta las cosquillas del dedo pequeñín del pie. Se me había olvidado la magia que son capaces de crear esos cinco alelaos' cuando están subidos sobre un escenario. Las luces, las sombras, el pitido en los oídos, las sensación de plenitud a pesar de la falta de aire mientras gritas y saltas cada vez más alto.
No puedo esperar al siguiente.

También venía a deciros que Argüelles es la polla. Y siempre lo será. 
Aunque en realidad, con ellas no me importaría ni pasar la vida en un convento.

Así mismo, querría contaros la sensación de ingravidez al sobrevolar su casa y aterrizar en su boca. Querría expresaros la sensación de cómo puede llegar a cuidar de mí incluso cuando no me hace falta, del colacao calentito mientras sus mejillas se visten de rojo pasión al contarle cómo sentí el concierto desde el público, de subir a su cama y perderme en mi pijama favorito. Encenderlo todo en verde, y sonreír al pensar en cómo las drogas no me van a afectar nunca más, al menos no mientras pueda seguir metiéndome mi dosis de sus lunares en vena. Querría tratar de haceros entender lo que es perderse entre sus brazos y las sábanas, y oír palabras que hacen que toda una vida merezca la pena. Pero creo que nunca lo comprenderíais. Y aunque pudierais, no quiero. Son mías, para siempre.
Porque a ver cuántos os habéis despertado con otra persona en vuestra lengua. Dentro, y más dentro.

Cuando llegué a casa, no pude evitar pensar en todo, y en aquello que dijo Irene X: "no tenéis ni puta idea de nada en la vida". Y creo que tiene razón. Pero a quién cojones le importa, mientras mi pelo huela a su piel cuando me acuesto.

Ayer comprobé la teoría de que existen las personas flotadores. De esas que salvan días, noches y vidas. Y sé que ya lo sabía, pero hacerse la loca para comprobarnos es uno de mis juegos favoritos.

Hoy, Shinedown ha comaprtido en su face "i'll follow you", y ya se me había olvidado cómo adoro esa canción. A veces es sano tener cólicos de chocolate y canciones tristes, mientras se trabaja a destajo por una sonrisa.

"No me dejes marchar nunca".
Descuida, aún no estoy tan gilipollas.
#100happydays



jueves, 9 de abril de 2015

Dieciocho.

Maquinar planes está infravalorado.
MUY infravalorado.
Maquinar planes es la salsa de la vida.
El yin del yan. 
El je ne sais quoi.
En serio, la gente debería maquinar planes con más asiduidad.
Y así llegar a catar ese estado de felicidad máxima cuando, sin querer, todas las piezas encajan solas, sin un chirrido, como predestinadas a encontrarse.
Clic.
Maquinar planes está infravalorado.
Debería dedicarme a esto, joder.

PD: leer una "crítica" tan adorable como la del otro día también lo está. No sabrá que lo digo por ella, porque tampoco sabrá que leí sus mensajes. Pero a mí me llegó al alma.

#100happydays

lunes, 6 de abril de 2015

Diecisiete.

Hoy es seis.
Y todo lo que he hecho ha sido estar tirada en su cama.
Y... Sentir.
                  Le.
                        Me.
                               Nos.
Y joder, que no sé ni cómo deciros que es mejor que todo. 
Que lo que queda es ruido de fondo.
Que la gravedad se tuerce hacia sus pestañas.
Que quiero un millón más.
De besos, de noches, de años... Como para saberlo. Pero que un millón más.
Hacía cerca de dos años y pico que no iba a uno de sus ensayos con más música que la suya o la de su hermano, y sigo quedándome embobada con cómo sus manos acarician a la guitarra. La diferencia es que ahora soy consciente de que sólo le he visto usarlas de esa manera en ella y en mí. 
Y ni os imagináis hasta que punto me hace sonreír eso mientras apago la luz y me tapo con las sábanas. 

#100happydays



domingo, 5 de abril de 2015

Dieciséis.

Puede que haya visto demasiados caps de Bakuman seguidos.
Puede que lleve demasiado rato leyendo "#soyidhunita".
Puede que tenga demasiado tiempo libre para pensar.
Puede que tenga tantas ganas de comer chocolate que alguna que otra neurona se me haya descarriado.
Puede ser.
Pero qué ganas tengo de que me explote todo en la cara. De que la cuenta atrás termine, y todo estalle a mi alrededor, y dentro de mí.
Quiero mis proyectos. Volcarme en ellos, olvidar una realidad que no sea la que escapa hecha tinta de mis manos. 
Quiero cerrar bocas. Una detrás de otra, con mi media sonrisa como hasta nunca.
Quiero esta primavera. Y este verano. El invierno que viene, lo quiero todo. 
Y no quiero esperar más.
2015 tiene la posibilidad de empezar una nueva candidatura, la de "buen año". Espero que no lo desaproveche.
Mientras tanto, Abril, ven aquí, que mañana empezamos contigo...

#100happydays